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Los 7 errores más comunes al traducir contratos

Y por qué necesitas un traductor profesional para evitarlos

 

La traducción de un contrato es una tarea crítica que requiere precisión, experiencia y un profundo conocimiento de la terminología legal.

Estás jugándote tu dinero, tu prestigio y, en último término, la viabilidad de tu negocio.

Cuando se traduce un contrato, un error puede cambiar todo el sentido del documento. Esto tiene consecuencias legales y financieras importantes.

Un contrato es dinero. Por eso importa tenerlo bien traducido.

¿Sabes cuáles son los errores más comunes que se cometen al traducir contratos?

Aquí te hablamos de siete errores que, por desgracia, son demasiado frecuentes al traducir contratos:

1. La traducción literal:

traducir términos y frases de manera literal puede llevar a errores de interpretación.

No todos los términos legales tienen un equivalente directo en otro idioma. Hay que tener en cuenta el contexto de cada frase para no caer en literalidades.

De igual modo, si el traductor no comprende completamente el contrato en su idioma original, es probable que cometa errores en la traducción.

2. Ignorar las diferencias culturales:

Los idiomas son diferentes entre sí, cada país (y a veces, cada región) tiene sus propias peculiaridades y no debes ignorarlas.

Cada cultura tiene su propia forma de expresar ideas y conceptos legales, aparte de encontrarse en entornos jurídicos muy diferentes entre sí.

Ignorar estas diferencias puede llevar a confusiones y malentendidos.

3. Desconocimiento de la terminología legal específica:

Hay contratos de todo tipo, y la terminología legal puede ser muy compleja y precisa.

En muchas ocasiones no se trata solo de conocer el texto exacto del contrato, sino que hay que tener en cuenta la terminología propia del sector y de las empresas que suscriben el contrato.

Para evitar este tipo de error, es fundamental que exista una comunicación fluida entre traductor y cliente, de manera que el traductor sea consciente de lo que representa el contrato que traduce y el contexto en que se suscribe.

Los traductores no son seres de infinita sabiduría y, muchas veces, la forma de aclarar una duda es, simplemente, preguntar.

4. Falta de coherencia:

Un contrato debe usar las palabras y frases de manera consistente.

Aunque los contratos son documentos complejos y extensos, que en muchos casos abarcan muchas páginas, apartados, epígrafes, notas... son documentos únicos y se debe respetar su coherencia.

Mantener la coherencia del contrato al traducirlo es la base fundamental para que no se pierda su significado.

5. Uso incorrecto de la gramática y la puntuación:

Faltas de ortografía, errores de puntuación... ¿Qué imagen da un contrato así?

Pero no solo es cuestión de imagen: un error gramatical o de puntuación puede cambiar completamente el significado de una cláusula así que, una vez más, escribir (y traducir) mal te costará dinero.

6. No atender a los detalles:

En general, los contratos son documentos detallados en los que todo está escrito en ellos por un motivo concreto y nada se deja al azar.

Por ese motivo, al traducir un contrato debemos tener en cuenta todos sus detalles y, como traductores, en el caso de que no entendamos una cláusula o un punto concreto, debemos preguntar al cliente.

Te sorprendería el número de veces que, al traducir un contrato, se detectan errores que, una vez firmado, serían difíciles de subsanar.

7. No revisar ni corregir la traducción:

Por muy bueno y aplicado que sea un traductor, no está libre de cometer errores.

Traducir un contrato y enviárselo directamente a un cliente es un error y una temeridad.

Dentro del proceso de traducción es necesario contar con una fase de revisión del documento traducido, de su terminología, coherencia y sentido, para evitar que un fallo inocente y subsanable se convierta en un error costoso.

En definitiva, traducir un contrato es algo muy sensible y que requiere implicación de profesionales.

Cuando contratas a un traductor profesional, te aseguras de que cada palabra y frase se traduzca con precisión y de acuerdo con las leyes y normas aplicables.

En Traducir un Contrato, nuestros traductores son profesionales expertos en la materia y comprenden las sutilezas de los contratos y la terminología legal.

Han vivido el contrato desde el otro lado de la barrera, es decir, redactándolo como abogados o revisándolo como asistentes de equipos directivos, de modo que no solo traducen palabras, sino que también traducen ideas y conceptos y se preocupan por que el contrato que quieres traducir mantenga el sentido que se pretendía en el idioma de destino.

Contratar a un traductor profesional puede ahorrarte tiempo, dinero y problemas legales en el futuro. Es una inversión que vale la pena.

Si quieres que nos encarguemos de la traducción de tus contratos, escríbenos a hola@traduciruncontrato.com y cuéntanos tu caso.

Estaremos encantados de atenderte.

Saludos y feliz día